No hace falta
que se te rompa algo por dentro
para parar

Hay un momento en el que el cuerpo dice basta.

No con palabras, claro. Lo hace con contracturas, con cansancio, con la cabeza que no para o el sueño que no llega.

Y tú lo notas. Porque por mucho que intentes seguir, hay algo dentro que empieza a pedir atención.

Yo lo sé bien. No porque lo haya leído en ningún libro, sino porque lo he vivido.

Durante un proceso oncológico entendí algo que cambió mi forma de ver la salud:

el bienestar no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de atravesarlos sin romperte por dentro

Acompaño a personas que quieren sentirse mejor, que están cansadas de aguantar tirando del cuerpo como si fuera una cuerda que nunca se rompe.

Personas que no buscan milagros ni frases vacías, sino alivio real, presencia y comprensión.

mi trabajo une lo que muchas veces se separa: el cuerpo, las emociones y la mente

Trabajo con personas.

Buscamos juntos la manera.

No me interesa ponerle nombre a lo que te pasa.

Me interesa conocerte.

Escucharte sin prisas.

Ver cómo respiras cuando hablas de lo que duele.

A veces el cuerpo dice más que las palabras, y otras veces el silencio lo dice todo.

He aprendido que la mayoría de las veces no necesitamos más información, sino más presencia.

Mi trabajo une el cuerpo y la mente.

Y cuando uno se ordena, el otro le sigue.

He dedicado años a formarme en terapias manuales, psicología aplicada y acompañamiento emocional.

Pero lo más valioso que tengo no viene de los títulos, sino de la experiencia de haber estado al otro lado: la de quien necesita que alguien lo acompañe con respeto, sin juicios y con empatía de verdad.

Trabajo desde un enfoque corporal y emocional.

Eso significa que en una sesión puedes recibir un masaje terapéutico para aliviar el dolor o la tensión física, pero también tener espacio para escuchar lo que el cuerpo quiere decirte.

A veces las tensiones no se disuelven solo con las manos.

A veces necesitan también palabras, silencio, respiración o movimiento.

Tres maneras de encontrarte de nuevo

Terapia
individual

Un espacio de palabra, de mirada y de pausa.

No te doy consejos ni te intento arreglar.

Te acompaño a descubrir tus propios recursos, y darle un lugar a lo que te pasa.

Cada sesión es distinta, porque tú también lo eres.

A veces se abre una historia. A veces, una emoción. Y a veces, simplemente, se siente alivio.

Masaje
terapéutico

El cuerpo habla en su propio idioma.

Y el masaje es una forma de escucharlo sin traducirlo todo.

Aquí no hay rutinas ni protocolos: cada toque está guiado por lo que tu cuerpo necesita ese día.

A través del tacto se busca tanto la relajación como la oportunidad de dar salida a aquellas experiencias que quedan atrapadas. 

Hay quien se queda en silencio. Hay quien ríe. Hay quien llora. Todo está bien.

Acompañamiento
cuerpo-emoción

Es el puente entre lo que entiendes y lo que sientes.

Trabajamos con respiración, movimiento y consciencia.

No hace falta saber nada, solo venir con curiosidad.

A veces una pequeña respiración cambia toda una historia interna.

A veces, moverte de una forma nueva abre un lugar que llevaba años cerrado.

No se trata de hacer, sino de permitir sentir.

Algunos vienen buscando un masaje.

Otros, un acompañamiento psicológico.

Pero lo que realmente sucede en este espacio es un encuentro.

El cuerpo tiene memoria.

Recuerda todo lo que la mente intenta olvidar:

La tensión que no soltaste, la palabra que no dijiste, el abrazo que no recibiste… quedan alojados en el sistema nervioso. 

Y cuando le das permiso para hablar, lo hace.

A veces en forma de llanto.

A veces con un suspiro profundo.

A veces con una calma que hace tiempo no sentías.

Lo que hago no se entiende con la cabeza.

Se siente en el cuerpo.

Las herramientas que utilizo

(aunque en realidad son excusas para encontrarte contigo)

La escucha profunda

A veces nadie te ha escuchado de verdad. No para responderte, sino para sostener lo que dices sin querer cambiarlo. Aquí puedes hacerlo.

El cuerpo como mapa

Un hombro tenso, un nudo en el estómago, un suspiro que no sale. Cada parte del cuerpo tiene una historia, y juntos aprendemos a leerla.

El movimiento consciente

No hace falta ser flexible ni saber nada. Simplemente moverte un poco diferente puede abrirte a sentir lo que llevas tiempo conteniendo.

El contacto

Un toque puede decir más que mil palabras. El contacto consciente despierta algo que la mente había dormido: la seguridad de poder relajarte en ti.

La palabra honesta

Decir la verdad, aunque sea pequeña. Lo que realmente sientes, sin adornos. Porque la verdad siempre alivia.

Todos, de un modo u otro, buscamos lo mismo:
volver a sentirnos en casa dentro de nuestro cuerpo

Encontrarás cuerpo, presencia, técnica y respeto.

Trabajo con evidencia, con escucha y con las manos.

Trabajo con la certeza de que cuando el cuerpo se relaja, la mente también encuentra su lugar, y la emoción, un lugar donde ya no pesa y todo es más ligero. 

Acompaño con profesionalidad, presencia, cercanía y respeto

Soy
Cristina Marcos

Desde siempre he sentido una profunda fascinación por el ser humano y por esa capacidad de superación que todos llevamos dentro. 

Desde el anhelo de comprenderme, de descubrir la verdad de la vida y de poder acompañar a otros en sus propios procesos, me llevó a formarme en distintas disciplinas de desarrollo personal y crecimiento interior.

A los 30 años atravesé una crisis profunda que se manifestó también en mi salud, tenía una vida aparentemente exitosa en todas las facetas, pero algo me hacía preguntarme si realmente esa era la vida que yo quería, o si tan solo en eso consistía la vida, se manifestó en problemas de salud, infertilidad, abortos de repetición. 

Esto me impulsó a dejar atrás la seguridad laboral que tenía y a dar un salto al vacío: un cambio de vida total.

Todo el giro de mi vida se tradujo, entre otras muchas cosas, en el nacimiento de mi primera hija, un auténtico desafío de la vida, “un milagro” lo llamaba así la ciencia y los doctores que entonces me atendían. Les recuerdo diciéndome date por contenta, es cómo un milagro y dos años después nació mi segunda hija, “el segundo milagro” que entre risas me decía Ester Sagredo, la doctora que me acompañó durante esos años y a la que estoy profundamente agradecida.

Esa experiencia despertó aún más mi curiosidad por los caminos y los desafíos que la vida nos propone, todas estas vivencias  me llevaron  a seguir formándome, buscando respuestas más allá de lo aparente.

Años más tarde la vida me volvió a desafiar cuando enfermé de cáncer.

Con toda la dureza que trae una enfermedad, el impacto de la noticia, el tratamiento y una recuperación que avanza a su propio ritmo, la vida se detiene. 

Todo cambia: la dependencia en lo cotidiano, el aprender a pedir ayuda y a dejarse sostener, los cambios físicos que hacen difícil reconocerse, el dolor que atraviesa el cuerpo y el alma, el miedo, la incertidumbre… y también la fuerza inmensa que sigue eligiendo la vida.

Entre todo ello, momentos de calma: segundos de serenidad donde el tiempo se detiene y solo existe el presente. 

En esos días, comprendí que la vida me invitaba a vivir desde otro lugar, más simple, más verdadero.

La aceptación se vuelve maestra, el silencio guía, y la transformación ocurre en lo más profundo.

Hoy todo ese recorrido me permite acompañar a otras personas en sus propios procesos de cambio y sanación, desde una mirada humana, compasiva y consciente

Creo profundamente en la capacidad que tenemos de transformarnos en medio del dolor y, en la posibilidad real de vivir una vida más plena, auténtica y en paz, aun con los desafíos que nos presenta la vida.

Integro herramientas personalizadas en cada sesión, adaptándolas a las necesidades únicas de cada persona y su situación, con el propósito de facilitar la liberación emocional, la conexión con el cuerpo y la búsqueda de un equilibrio en todos los aspectos de la vida.

«Con Cristina sentí, por primera vez, lo que es ser escuchada de verdad. Su presencia tiene algo que calma, que abraza sin palabras.

Tiene una empatía tan profunda que llega justo donde más duele, pero también donde más vida hay. 

Su curiosidad por comprender al ser humano y su forma de acompañar, sin juicio y con una ternura inmensa, hacen que incluso los momentos más oscuros se llenen de luz. 

Es una terapeuta excepcional… y, si la vida te lo permite, una amiga de alma.»

Ane Y.

Quizá llevas tiempo posponiendo ese momento para ti.

Quizá has intentado mil cosas y ninguna te ha dado el alivio que esperabas.

O simplemente sientes que ya va siendo hora de parar un poco, respirar y cuidarte de verdad.

Si es así, puedo acompañarte.

Podemos empezar por algo sencillo: una sesión donde tu cuerpo y tu mente vuelvan a encontrarse.

No hace falta que sepas qué necesitas exactamente. Eso lo descubrimos juntos.

Trabajo con personas que buscan algo real, sin adornos, sin postureo.

Personas que valoran la profesionalidad, pero también la calidez y la presencia.

donde estoy

Puedes venir presencialmente a mi consulta en Zabalburu (Bilbao), u online si te resulta más cómodo.

Si algo dentro de ti
se ha movido al leer esto…

No lo ignores.

Quizá no sepas explicarlo. No hace falta.

Solo escúchalo.

Podemos tener una primera conversación tranquila.

Sin compromiso.

Me cuentas cómo estás, qué te trae hasta aquí, 

y vemos si tiene sentido que caminemos juntos.